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Terapia familiar

Cuando la tensión en casa dejó de ser un episodio y se volvió el clima habitual.

El proceso incluye

  • Sesión inicial con la familia
  • Sesiones separadas según se necesite
  • Pautas de convivencia concretas
  • Seguimiento de acuerdos

Dirigido a: Familias, padres, madres e hijos

Cuando una familia consulta, casi siempre viene con la idea de que hay una persona que es el problema. Suele ser el adolescente. A veces es quien pone las reglas.

La terapia familiar parte de otro lugar: mirar cómo se relacionan todos y qué está sosteniendo la dinámica.

Situaciones frecuentes

Conflictos constantes entre padres e hijos, adolescentes que se aislaron, dificultades de convivencia tras un cambio importante —una separación, una mudanza, la llegada de alguien nuevo—, familias reconstituidas buscando su forma de funcionar, y desacuerdos entre padres sobre cómo criar.

Cómo trabajamos

La primera sesión es con quienes puedan asistir. A partir de ahí definimos el formato: a veces todos juntos, a veces los padres por separado, a veces sesiones individuales con el adolescente.

Los adolescentes suelen llegar a la fuerza y con desconfianza. Parte del trabajo inicial es que encuentren un espacio donde no se sientan juzgados ni vigilados. Eso exige acuerdos explícitos de confidencialidad, que conversamos desde el comienzo.